Guía para el tercer encuentro familiar

Sagrada Familia

Paso Previo: Participan todos los miembros de la familia. Se fija un día y se deben preparar todos para esto, hasta los más chiquitos deberían estar presentes.

1. Preparación del lugar: (La madre puede ambientar el lugar con una imagen, velas o luces y elegir un día y un horario en que no se les interrumpa).  

2. Oración inicial:

Te alabamos y te bendecimos, Señor, en el misterio de la familia trinitaria.

Te damos gracias por nuestra familia. Por la vida de cada uno de sus miembros.

Te pedimos perdón por las veces que hemos  faltado al amor.

Nos entregamos a ti para que nos ayudes a trabajar por la unidad familiar.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

3. Relato familiar: (Un miembro de la familia lee el relato, mientras los demás escuchan con atención).

La profesora ha puesto a sus niños un ejercicio en el que les pide que expliquen qué animal o qué cosa les gustaría ser y por qué. Un chavalito de ocho años ha respondido que a él le gustaría ser un televisor. ¿Por qué? Porque así sus padres le mirarían más, le cuidarían mejor, le escucharían con mayor atención, mandarían que los demás se callasen cuando él estuviera hablando y no le enviarían a la cama a medio juego, lo mismo que ellos nunca se acuestan a media película. 

Imaginemos ahora la oración de ese niño: (La lee el menor de la familia)

Señor, esta noche te pido algo especial.Conviérteme en un televisor, quisiera ocupar su lugar para poder vivir lo que vive el televisor de mi casa.Tener un cuarto especial para mí, congregar a todos los miembros de la familia a mi alrededor, ser el centro de atención al que todos quieren escuchar, sin ser interrumpidos ni cuestionado.Que me tomen en serio cuando hablo, sentir el cuidado especial e inmediato que recibe la televisión cuando algo no le funciona.Tener la compañía de mi papá cuando llega a casa, aunque venga cansado del  trabajo. Que mi mamá me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de ignorarme.Que mis hermanos y amigos se peleen por estar conmigo, divertirlos a todos, aunque a veces no les diga nada. Vivir la sensación de que lo dejan todo por pasar unos momentos a mi lado.¡Señor, no te pido mucho, todo esto lo vive cualquier televisor! 

4. Compartimos nuestras impresiones: Terminada la lectura del relato cada uno comparte sus impresiones sobre el mismo, resaltando lo que cree coincide con su familia. Trata de compartir desde el corazón, desde sus sentimientos. Los otros escuchamos profundamente y sin interrumpir. Puede ser que el otro viva las cosas muy diferentes a como yo las vivo. Se trata de comprender a la otra persona que nos está entregando lo más sagrado de sí, su corazón, su mundo interior. Lo miramos y escuchamos con amor, así como cada uno necesita que lo miren y escuchen cuando se comunica.  

5. La Palabra de Dios nos ilumina: (Leemos el texto de la Palabra de Dios, tratando de captar lo que quiere decirnos a cada uno.)  Del libro de los Proverbios (4, 1-4)

Escuchad, hijos, las enseñanzas paternas, atended para adquirir inteligencia;

ya que os enseño una buena doctrina, no abandonéis mis instrucciones.

También yo fui hijo de mi padre, amado con ternura por mi madre.

Él me enseñaba diciéndome: «Graba mis palabras en tu mente, cumple mis órdenes y vivirás.

Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia, no la olvides, ni descuides mis palabras.

6. Reflexión compartida: (Compartimos qué significa para cada uno el texto leído. Las siguientes preguntas ayudarán a clarificar los sentimientos del que habla.)

Dialogar sobre el papel de los padres como educadores de los hijos. Los padres podrían decir a los hijos qué cosas (valores, actitudes, comportamientos) quisieran que sus hijos recordaran para siempre de ellos. Los hijos podrían decir a sus padres qué admiran de ellos. ¿Los hijos escuchan con agrado las correcciones y orientaciones de los padres? ¿Los padres se sienten escuchados y correspondidos? ¿En qué podemos crecer como familia a la luz de este texto?

 

7. Propuesta Familiar: Al finalizar la reflexión los padres invitan a que, entre todos, formulen una propuesta para realizar hasta la próxima asamblea.  Los propósitos deben ser sencillos; por ejemplo: Intentar hablarnos de buen modo aunque algo nos moleste, ofrecer ayuda sin que me lo pidan, no irnos a dormir enojados, darnos tiempo para jugar juntos, cenar juntos, rezar unos por otros, etc. La finalidad es proponernos algo que todos consideremos necesario para la familia.

8. Oración final: (La pueden rezar los hijos) 

Bendito seas Señor, porque en tu Amor nos reuniste para formar nuestra familia.

Te damos gracias por vivir juntos.

Te pedimos que protejas y conserves nuestro hogar.

Que sus puertas estén siempre abiertas para los que quieran entrar en él

y compartir nuestra alegría y amistad.

Enséñanos a aceptarnos como somos, con nuestras cualidades y defectos;

a presentarte nuestros planes y sueños; a pedir tu ayuda;

a ofrecerte nuestras alegrías y nuestras penas; a recomenzar después de cada caída.

Te pedimos que como miembros de tu Iglesia, sepamos llevar tu mensaje de amor

a todos los que nos rodean.

Que tu amor nos conserve siempre unidos y en paz.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

9. Gesto fraterno: (Los padres bendicen a los hijos, extendiendo las manos sobre sus cabezas, con la siguiente oración)

Hijo mío,  te deseo que te sepas bendecido y elegido por Dios, y que la bendición una en tu interior lo que a veces amenaza con desgarrarte. Que Dios te bendiga, para que así puedas recorrer lleno de confianza tu camino; y para que siempre y en todas partes te sepas envuelto por la presencia protectora de Dios. Nunca olvides el amor que te tenemos y que deseamos lo mejor para ti. Amén.

10. Todos se dan el abrazo de la paz y terminan compartiendo algo de comer.

Noviembre: Mes de la Familia