9. Oración Comunitaria

La oración comunitaria o compartida, se le llama al hecho de reunirse un grupo de personas para orar con las siguientes características: 
a) Espontáneamente
b) En voz alta
c) Ante los demás
d) Lo hacen, no simultáneamente, sino alternadamente

Para que esta oración sea verdaderamente eficaz y conveniente debe cumplir las siguientes condiciones:
1.- Se supone que los orantes han cultivado la oración personal. De otra manera se convierte en una actividad artificial y vacía.
2.- Se debe evitar, a ser posible, frases estereotipadas, formales, dichas de memoria. Al contrario, se debe orar en forma espontánea, con gran naturalidad e intimidad.
3.- Para esto, se debe estar convencido y recordarse a sí mismo que somos portadores de grandes riquezas interiores y que el espíritu Santo habita en ellos, y se expresa a través de su boca; por eso deben hablar con gran soltura y libertad.
4.- Es de desear que no haya entre los orantes corto circuitos emocionales, porque esto bloquea la espontaneidad del grupo. Los muros que separan al hermano del hermano, separan también al hermano de Dios.
5.- Es necesario que haya sinceridad; es decir que el orante, al hablar, no sea motivado por sentimientos de vanidad, de decir cosas originales o brillantes.
6.- Pero la condición esencial es que  sea una  oración  verdaderamente compartida: cuando un integrante del grupo esta hablando con el Señor, yo tengo que asumir sus palabras como mías, y con esas mismas palabras me dirigirme a Dios. Y cuando yo este hablando, se supone que mis hermanos toman mis palabras, y con esas mismas palabras se dirigen a Dios. Y así todo el tiempo oran todos con todos. Y aquí esta el secreto de la grandeza y riqueza de la oración comunitaria: que el Espíritu Santo se derrama a través de personalidades e historias tan variadas y diversas; y por eso resulta una oración tan enriquecedora.