María Magdalena: Primer testigo del Resucitado según el Evangelio de Juan (1 y 2)

Jesus Resucitado se le aparece a Maria Magdalena

La experiencia del resucitado es una tradición común a los cuatro evangelios, cada uno la profundiza en diversas vertientes, siendo el más abundante en el evangelio de Juan. En su Capítulo 20,11-18 el cuarto evangelio nos trae como primer testigo del Cristo resucitado a una Mujer: María Magdalena, de la cual se han dicho muchas cosas a lo largo de la historia, unas buenas y otras que rayan en un simple disparate, pero el único medio que tenemos para conocerla es precisamente la Biblia, y ahí también aparecen una serie de confusiones en torno a la pobre María.

Primeramente su nombre con su gentilicio se menciona 12 veces en la Biblia, todas en relación a la pasión y la resurrección de Jesús, solamente Lucas (8,2) la menciona como una destinataria de un milagro de exorcismo de Jesús. Hay algunos que la confunden con aquella pecadora que lava los pies a Jesús y los seca con sus cabellos (Lc 7,36-50) o con la unción de Jesús en Betania (Jn 12,1-8), pero ni Lucas dice el nombre de la mujer llamada la pecadora, lo cual es posible que callara por cierta conveniencia, o menciona a María Magdalena por ningún lado, ni Juan tampoco, sino de María la de Betania, probablemente la hermana de Lazaro; tal parece que la piedad popular y el arte cristiano quisieron identificar a esas Mujeres con el personaje de nuestro tema.

El nombre de la Magdalena hace alusión al lugar de donde era: Magdala, que era una aldea de pescadores en la ribera occidental del mar de Galilea. Lucas dice que Jesús saco de ella siete demonios, esto no debe entenderse en el sentido moral, de que si ella era una prostituta o alguna pervertida como algunas obras teatrales y literarias quieren presentar, y la ubica como los otros evangelistas entre el grupo de mujeres-discípulas que acompaña a Jesús a Jerusalén, siguiéndolo hasta el final en la cruz.

María Magdalena como las demás mujeres ante la desaparición de escena de los discípulos varones de Jesús, siguen en expectativa, no pierden la esperanza a un ante el maestro muerto y le siguen acompañando hasta en el sepulcro, y es en esa situación de espera en que todas ellas tienen la experiencia de contemplar la tumba vacía y de alegrarse ante el hecho de que Jesús está vivo, por que ha resucitado; pero es precisamente María Magdalena, según Juan, la primera en entrar en contacto con el resucitado; la razón del por qué a ella, es lo que ha llevado en primer momento a toda la literatura apócrifa, es decir no revelada, de la Biblia y a muchos escritores cristianos de los primeros siglos, plagiados por algunos de hoy día, a crear una serie de relato míticos y hasta fantásticos del por qué Jesús en primera instancia se le apareció a la Magdalena y no a sus discípulos hombres, tales como Pedro y Juan.

Algunos estudiosos dicen que en realidad este no es un pasaje histórico, sino simbólico, como muchos elementos del evangelio de Juan; otros dicen que lo que se quiere es resaltar el papel de las mujeres que permanecen fieles hasta el final con Jesús; pero si vemos todo el evangelio de Juan en su conjunto, vemos la presencia de la mujer en los importantes momentos de la vida de Jesús: María su madre en la Boda de Cana (2,1-11) y en la Cruz (19,25-27, la samaritana (9,2ss), Marta y María las hermanas de Lazaro ( 19,1ss), la adultera (8,3-11) y nuestra María Magdalena (20,11-18), pero del por qué Jesús se le aparece primero a la Magdalena es algo que es parte del misterio, como misterio central de la fe es la Resurrección, lo que nos queda es disfrutar del maravilloso contenido y encanto de este evangelio donde Jesús se aparece por primera vez resucitado a María Magdalena.

II

Este relato de Juan 20,11-18 donde Jesús resucitado se le aparece primeramente a María Magdalena es profundamente teológico y encantador. En el evangelio de Mateo se habla de una aparición de Jesús a las mujeres (Mt 28,1-11). Esta aparición de Jesús a la Magdalena tiene lugar la misma mañana de Pascua. El evangelista Juan describe primero el escenario (Jn 20,1.12) y señala una presencia de ángeles, algo muy común dentro de las narraciones del cuarto evangelio y de los evangelios sinópticos, para presentar el misterio de la resurrección. El ángel pregunta a María que llora (20, 15) y manifiesta su preocupación de dónde está el cuerpo de Jesús, luego entonces aparece Jesús en la escena, pero ella no le reconoce y cree que es la persona que cuida el huerto, donde está sepultado Jesús; es bueno tener en cuenta el pasaje anterior de Juan 20,1-10, donde María Magdalena, Pedro y el discípulo amado de Jesús han constatado que el cadáver no está en el sepulcro.

Siguiendo el relato el Señor resucitado llama a María por su nombre, pues primeramente le había dicho ´´Mujer´´, y ahora sí reconoce María que es Jesús, y le llama Maestro, ella ahora si reconoce la voz de Jesús y expresa su admiración y afecto, como le era habitual en ella hacia él antes de su muerte. El verso siguiente el 17 es un versículo complicado por las expresiones que dice Jesús, sobre todo la de: ´´No me toques´´, algunos estudiosos sugieren que con estas palabras lo que Juan quiere hacer ver es que Jesús no es el mismo de antes de su Resurrección, ahora es totalmente divinizado, ha vuelto a la relación directa con el Padre, pero cuando Jesús dice que todavía no ha subido al Padre, la cosa se complica más, pero en sí todo este versículo encierra la exposición de la nueva etapa de Jesús: El Mesías resucitado es el Mesías crucificado, pero distinto, en una nueva dimensión dentro del proyecto salvador del Padre Dios, pero su venida a los suyos tras la Resurrección no es para prolongar su presencia corporal que tenía en su vida terrena, esa venida en las apariciones está situada en un tiempo intermedio entre la Resurrección y la Ascensión definitiva, después de la cual ya no serán habituales las apariciones, en fin Jesús es el mismo, pero distinto.

Jesús le da un encargo a María Magdalena y es de que se convierta en misionera de la Resurrección cuando le dice que vaya a los discípulos, a los cuales Jesús, por primera y única vez en el evangelio, llama Hermanos. Jesús hace ver también una nueva relación de nosotros con él y con el Padre Dios ante el misterio de la Resurrección: Jesús ya se ha convertido en definitiva en hermano nuestro y Dios en Padre de todos; aquello de lo que Pablo hablara sobre la filiación divina en cuanto a que todos somos hijos en el hijo Jesús (Rm 8,29). Finalmente María va donde los discípulo y le dice que ha visto al Señor y les comunica las palabras que el les mandó.

María Magdalena según el Evangelio de Juan tuvo el privilegio de ser la primera o primer testigo de la Resurrección, en estos días también nosotros hemos tenido este privilegio: somos testigos del resucitado y como ella debemos llevarle este mensaje de alegría y salvación a nuestros hermanos. Cristo no término en la Cruz, sino que comenzó su prolongación eterna tras la Cruz en la Resurrección, nuestra fe no es solo fe de viernes santo, sino de domingo de Resurrección, pues este acontecimiento es esperanza y vida para la humanidad. Necesitamos muchas María Magdalenas hoy día que se sientan testigos y misioneros privilegiados del resucitado.