Hermandad de Emaus Ser y Hacer

Logos de Emaus

HERMANDAD DE EMAUS ARQUIDIÓCESIS DE SANTIAGO DE LOS CABALLEROS, R.D. Definición - Naturaleza - Finalidad 

1.    La HERMANDAD DE EMAUS es una COMUNIDAD de hermanos/as, quienes después de un encuentro personal con Jesús resucitado, hemos decidido seguirle, servirle en su Iglesia, y ser agentes de cambio y transformación del mundo.

2.    La HERMANDAD DE EMAUS es un CAMINO DE VIDA CRISTIANA, que se inicia con la experiencia de un encuentro personal con Jesús resucitado, a través del Retiro de Emaus (versión 2002-2003). Este nos motiva a insertarnos en nuestra Iglesia, a caminar junto al Señor y a nuestros hermanos/as, sirviéndole en todo y buscando nuevos caminos de respuestas al Señor, en un proceso permanente hacia la conversión, formación y transformación en discípulos misioneros.

3.    La HERMANDAD DE EMAUS se propone ser un instrumento eficaz en el marco de la Nueva Evangelización, para salir al encuentro de muchos hermanos/as alejados/as de Cristo y de la Iglesia.  Además, ser “piedras vivas” en la construcción y edificación de la Iglesia, con una nueva conciencia de anunciar y actuar según el Evangelio, viviendo: - Unidos a Jesús (Juan 15, 4-5), - En fraterna comunión (Juan 17,11. Hechos 2, 42-47). - Irradiando un fuerte testimonio de vida, con un serio compromiso apostólico y una firme entrega misionera (EN 21-24). 

4.    La definición de lo que es la HERMANDAD DE EMAUS, declara los aspectos fundamentales de nuestro SER y HACER: 1. Unión con Jesús (Santificación)2. Comunión de los hermanos/as entre sí (Comunión)3. Disponibilidad apostólica y entrega misionera (Misión

5.    Hemos nacido como una Hermandad, miembros de una misma familia, fruto de los Retiros de Emaus traídos desde Miami (versión 2002-2003) por el Padre José Ramón Tey, y estamos para promoverlos, y cuidar la vida espiritual de tantos hombres y mujeres que se han encontrado con Cristo a través de esta experiencia kerigmática, propiciando un proceso de acompañamiento, motivación y formación mediante los grupos a nivel Parroquial y las pequeñas comunidades de Emaus, participando todos de forma activa de la vida y actividades propias de cada Parroquia.

6.    Deseamos ser un valioso PROYECTO de vivencia cristiana, abierto a todos los estados de vida, situación social y pluralidad de género.  Sin pretender imponer estructuras especiales de vida, sólo se procura alimentar un mismo espíritu y mantener la misma orientación, dentro de un auténtico marco de comunión y participación.

7.    Esta Hermandad quiere vivir profundamente la fidelidad y la adhesión firme a la Jerarquía de la Iglesia: en la medida en que conocemos y amamos a Jesús, nos sentimos profundamente identificados con Su Iglesia, amándola y sirviéndole en plena disponibilidad y en obediencia a nuestros Sacerdotes.

8.    LA HERMANDAD DE EMAUS tendrá como finalidad: salir al encuentro de nuestros hermanos/as alejados de Cristo y Su Iglesia, para que como COMUNIDAD (una gran Familia de hermanos/as), caminemos en un proceso de formación y transformación en discípulos de Cristo, animando y transformando el orden temporal, según el espíritu evangélico. Por mandato expreso del Señor Arzobispo pondrá su acento en la Pastoral de los Profesionales.   Nombre: HERMANDAD DE EMAUS 

9.    HERMANDAD: agrupación de hermanos/as que, caminando juntos con un proyecto común, vivimos en fraterna comunión solidaria, en unión a Cristo y en Cristo, en servicio y obediencia a la Iglesia.        

10.  HERMANDAD: comunidad de hermanos/as, que después de la experiencia de encuentro personal con Jesús Resucitado, hemos decidido seguirle, unidos en el amor de Cristo Jesús, dando primordial importancia a la comunión entre todos.

11.  HERMANDAD: una verdadera familia de hermanos/as en la Fe, sintiéndonos responsables unos de otros, en todos los aspectos de nuestra vida: lo cristiano y lo humano, lo espiritual y lo material, lo religioso y lo social. No importa de qué lugar, zona o Parroquia seamos, queremos vivir con un fuerte espíritu de comunión el llamado de ser “uno” en el Señor; acogiendo con gran alegría y gratitud el don de la comunión eclesial, y viviéndolo con profundo sentido de responsabilidad.

12.  Hemos nacido de una experiencia kerigmática, basada en el pasaje bíblico de Lucas 24, 13-35, que nos ha marcado profundamente y nos ha dado una valiosa identidad de hermanos/as y unidad entre todos, sin importar límites geográficos, estado, género o condición de vida.

13.  A ejemplo de las primeras comunidades cristianas: reuniéndonos para orar y celebrar nuestra fe, buscando vivir como un solo cuerpo en Cristo Jesús; amándonos, perdonándonos, cuidándonos, respetándonos, apoyándonos y sirviéndonos unos a otros; compartiendo todo lo que somos, sabemos y tenemos.

14.  Estaremos normalmente vinculados a un Cuerpo Eclesial (Arquidiócesis, Parroquia y Pequeña Comunidad) en el que participamos de su vida y en el trabajo apostólico. Como agrupación de fieles, la Hermandad tiene su propia estabilidad y dirección en cuanto a su vida interna. Se entiende por vida interna de la Hermandad de Emaus, todo lo concerniente a la relación de unidad, comunión y amistad que existe entre sus miembros y las pequeñas comunidades entre sí.  Además, de aquellas actividades propias y características de la Hermandad, como son las dinámicas y formas dentro de los Retiros de Emaus, y sus reuniones generales.

15.  DE EMAUS: la vivencia de encuentro con Cristo Resucitado, experiencia kerigmática, origen y fuente de nuestra vida y comunión, la encontramos en el episodio de los Discípulos de Emaús, relatado en Lucas 24, 13-35:

I.  JESÚS SALE AL ENCUENTRO DE LA HUMANIDAD QUE CAMINA (Lc 24, 13-17)Mientras los discípulos de Emaús desconcertados y tristes caminaban de regreso a su aldea, el Maestro se les acerca para acompañarlos en su camino.  Jesús busca las personas y camina con ellas para asumir las alegrías y esperanzas, las dificultades y tristezas de la vida.

II. JESÚS COMPARTE EL CAMINO DE LOS SERES HUMANOS (Lc 24, 17-24)Jesús no solamente se acerca a los caminantes, va más allá: se hace camino para ellos (cf. Jn 14,6), penetra en la vivencia profunda de la persona, en sus sentimientos, en sus actitudes.  El mismo Cristo Resucitado acompaña los pasos, las aspiraciones y búsquedas, los problemas y dificultades de sus discípulos cuando éstos se dirigen a su aldea.

III. JESÚS ILUMINA CON LAS ESCRITURAS EL CAMINO DE LOS HOMBRES (Lc 24, 25-28)El desencanto se iluminó por la explicación de las Escrituras. Explicándoles las Escrituras, Jesús corrige los errores de un mesianismo puramente temporal y de todas las ideologías que esclavizan al hombre. Explicándoles las Escrituras, les ilumina su situación y les abre horizontes de esperanza.

IV. JESÚS SE DA A CONOCER EN LA FRACCIÓN DEL PAN (Lc 24, 28-32) Pero la explicación de la Escritura no fue suficiente para abrirles los ojos y hacerles ver la realidad desde la perspectiva de la fe.  Es cierto que hizo arder sus corazones, pero el gesto definitivo para que pudieran reconocerle vivo y resucitado de entre los muertos fue el signo concreto de La Eucaristía.

V. JESÚS ES ANUNCIADO POR LOS DISCÍPULOS (Lc 24, 33-35) El encuentro entre el Maestro y los discípulos ha terminado.  Jesús desaparece de su vista, pero ellos impulsados por un nuevo ardor, salen gozosos a emprender su tarea misionera; abandonan la aldea y van en búsqueda de los otros discípulos.  La vivencia de la fe se realiza en comunidad, por eso los discípulos regresan a Jerusalén a encontrarse con sus hermanos/as y comunicarles el encuentro con el Señor.  

16.  Desde la luz de este Evangelio de Lucas, encontramos nuestro itinerario evangelizador: salir al encuentro de nuestros hermanos/as alejados de Cristo y de la Iglesia; caminar junto a ellos desde la realidad de cada uno; compartir el pan de la Palabra; celebrar y vivir la Eucaristía como fuente y culmen de nuestra vida y misión, formándonos como discípulos misioneros de Cristo, en verdaderas comunidades de vida y amor.

ESPIRITUALIDAD DE EMAUS

Señalamos cuatro principios que nos orientan y nos animan en el vivir de cada día:I - ESPIRITUALIDAD DEL RESUCITADO.  “Es verdad, El Señor ha Resucitado…”Lc 24,3417.  ¡Jesucristo ha Resucitado! - En verdad Resucitó! Esto es lo que creyeron y confesaron los apóstoles y esto mismo es lo que creemos y confesamos nosotros.  De ahí depende nuestra fe en Dios, nuestra forma de existir y de esperar; el modo de afrontar la realidad de cada día.

18.  Una característica típica de Emaus, es vivir en el gozo del Resucitado. Desde la experiencia kerigmática del encuentro personal con Jesús resucitado, presente y real en la Eucaristía, emana toda nuestra alegría, gozo, entusiasmo y fortaleza para servirle, y anunciar a nuestros hermanos/as que Él está vivo y camina en medio de nosotros. 

II - ESPIRITUALIDAD EUCARÍSTICA  - “Lo reconocieron al partir el pan” Lc 24,3519.  La Eucaristía acogida como PROYECTO DE VIDA, precisamente por ser el corazón de la vida cristiana; “fuente y culmen de nuestra vida y misión”.  La Eucaristía nos exige transformar la vida diaria de quienes participamos de ella: escuchar y poner en práctica la Palabra de Dios, vivir en permanente estado de conversión y cambio de vida, dar gracias a Dios por todo lo vivido, ser solidario con los más necesitados, dar testimonio alegre y gozoso de la Resurrección del Señor. 20.  Así como los discípulos de Emaus “le reconocieron al partir el pan”, y dieron primordial importancia al encuentro con el Señor, hemos de estar siempre prestos en buscarle, reconocerle y amarle intensamente en cada Eucaristía.

III - ESPIRITUALIDAD DE COMUNIÓN. - De inmediato se levantaron y volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once y a los de su grupo”. Lc 24, 33.21.  La comunión de los cristianos entre sí nace de su comunión con Cristo.  El Señor Jesús nos indica que esta comunión fraterna es el reflejo maravilloso y la misteriosa participación en la vida íntima de amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.  Por ella Jesús pide: “Que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17, 21).22.  La Comunión es un aspecto y valor fundamental de nuestra Hermandad, núcleo central de lo que es y define lo que somos: una comunidad de hermanos/as en Cristo Jesús, que después de una experiencia de encuentro personal con Cristo resucitado, deseamos vivir en unidad y fraterna solidaridad. 

IV - ESPIRITUALIDAD DE SERVICIO. 23.  El reflejo de nuestra Hermandad es el espíritu de servicio que nos une y nos lanza a servir al Señor en nuestros hermanos/as más necesitados.  Esto se concretiza en una decidida disponibilidad para cumplir con cualquier tarea o misión a la que se nos invite a participar en la Iglesia y en nuestra comunidad, cualquier obra o trabajo asignado, ya sea por nuestros sacerdotes, o por nuestros hermanos/as que nos animan y coordinan en el Señor.