Historia del Retiro de Emaús para Mujeres por Myrna Gallagher

Emaus de Mujeres

El primer Retiro de Emaús tuvo lugar en la Arquidiócesis de Miami en la Casa de Retiros de los Dominicos en 1978. Se desarrolló y fue conducido por un equipo de mujeres laicas de la Iglesia de St. Louis en Kendall. El Padre David G. Russell, quien era en aquellos momentos el párroco, vio la necesidad y concibió un retiro parroquial que permitiera a las mujeres laicas conducir un ministerio para mujeres laicas.

El se acercó al Secretariado del movimiento Cursillo y les preguntó si ellos permitirían que tuviera lugar un Cursillo parroquial en St. Louis. Esta solicitud fue denegada. Ya que no había otro retiro de este tipo en aquel tiempo, el Padre Russell le pidió a la Directora de Educación Religiosa, Myrna Gallagher, que formara un equipo y que lo desarrollara.

El primer equipo estuvo formado por cinco mujeres de la parroquia, Kathy Eiland, Lois Flynn, Mary Laskey, Julie Oaks y Myrna Gallagher. La Hermana Peggy Manning de la Casa de Retiros de Dominicos ayudó al equipo y sirvió también durante el primer retiro. Linda de Georgina de la Parroquia de St. Joan of Arc también asistió y ofreció una charla durante el primer Emaús. Ella no formaba parte del equipo ni pudo quedarse todo el fin de semana, pero participó como conferencista invitada.

Después de mucha oración, el equipo decidió que el retiro se basaría en la lectura del Santo Evangelio según Lucas 24:13-35 que versa sobre los acontecimientos en el camino a Emaús. El Ministerio de Emaús fue concebido como un ministerio para la Parroquia y no como un movimiento.

El equipo se reunió semanalmente durante seis meses. Ellas rezaban juntas, leían y reflexionaban sobre la lectura de Emaús y empezaron a desarrollar las charlas y ceremonias para el fin de semana. Los familiares de aquellas mujeres que estaban casadas y tenían hijos fueron invitados a una cena con el equipo y el Párroco de manera que ellos pudieran comprender lo que sus esposas y madres estaban haciendo.

El Padre Russel fue invitado a comentar sobre el retiro que se proponían hacer e inicialmente observó que el equipo había llegado a la Resurrección sin darle crédito a la Pasión. También invitó al Hermano Miguel Campos, un maestro connotado de retiros y director espiritual quien estaba estacionado en el Centro Parroquial de la Arquidiócesis en aquel momento para que evaluara el retiro. Su valoración fue que el retiro tenía demasiadas actividades. Según su opinión, no había tiempo suficiente para rezar y para reflexionar. Comprendiendo la validez de estas observaciones constructivas, el equipo regresó a la mesa de diseño.

El retiro modificado dio tiempo para aquello que sugieren la Escritura según Lucas y la palabra retiro. Les dio tiempo a las candidatas a estar tranquilas y reflexionar lejos de su familia, hogar, y ambiente de trabajo y social. La intención del Párroco y la del equipo era que la experiencia de Emaús diera una oportunidad a la candidata de encontrarse con Jesús en su camino personal a Emaús, de escucharlo cuando les explicaba las Escrituras y de rezar y compartir la cena Eucarística con El. El Párroco y el equipo confiaban que por estar en presencia de Jesús durante el fin de semana, las candidatas al regresar a sus hogares estarían convencidas del amor de Su Padre por ellas y podrían así llevar este ministerio a los demás proclamando la maravillosa verdad de que:

Jesucristo Ha Resucitado!